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Madrid.- Agentes de la Policía Nacional y de la Agencia Tributaria detuvierona siete sospechosos e incautaron más de 23 toneladas de pulpa de fruta congelada procedentes de Colombia con una tonelada de cocaína de gran pureza disuelta en ella.
Se estima que tras su extracción, mediante complejos procesos químicos, podría rescatarse cerca de 1.000 kilos de cocaína avaluada en unos 30 millones de euros.
La droga, mezclada con la pulpa, estaba envasada en 110 bidones procedentes de Colombia que han sido intervenidos en una nave industrial de Viana (Navarra).
La operación, denominada “Candela”, se inicio en 2008 gracias a las investigaciones conjuntas que permitieron descubrir la existencia de un grupo organizado de ciudadanos españoles que habían constituido un entramado de empresas “tapaderas” dedicadas a las importaciones internacionales de fruta y pulpa congelada de piña, mora, mango o guayaba, y que mantenían contactos comerciales con exportadoras radicadas en Ecuador, Perú y Colombia.
Una trama cuyo objetivo final era la introducción de grandes cantidades de cocaína en territorio nacional oculta en los cargamentos de fruta, para su posterior distribución por varios países de la Unión Europea.
Tras varias importaciones reales de fruta sufragadas en su totalidad por un “cártel” colombiano asentado en España y Colombia, la organización decidió realizar un envío de 23 toneladas de pulpa congelada en el que vendría oculta la cocaína.
Gracias a estas investigaciones se tuvo conocimiento de la ejecución de esa carga que transportaría la cocaína disuelta en la pulpa de fruta congelada. El contenedor refrigerado partió el 12 de diciembre de 2009 en un buque desde Buenaventura, Colombia.
Tras ser transbordado a otra embarcación en Balboa (Panamá) y cruzar el Canal de Panamá, arribó al puerto de Algeciras el 30 de diciembre de 2009. El contenedor se transbordó de nuevo a otro buque con destino a Bilbao, donde finalmente fue descargado el día 14 de enero de 2010, estableciéndose un exhaustivo dispositivo de vigilancia del contenedor y de las principales personas investigadas.
Los bidones congelados fueron transportados a Álava y posteriormente el 27 de enero de 2010 a una nave industrial que la organización había alquilado en un polígono industrial de la localidad de Viana, Navarra.
Una vez que la mercancía llegó a su destino, funcionarios de la Policía Nacional y de Vigilancia Aduanera efectuaron la entrada y registro de la citada nave, donde localizaron a cinco personas manipulando las 23 toneladas de pulpa de fruta con la cocaína líquida disuelta
Cocaína y fruta a -26°
Este modus operandi es especialmente complejo y costoso, ya que la cocaína líquida debe ser tratada en el lugar de origen para su completa disolución entre la pulpa de fruta. Posteriormente, el producto –la pulpa de fruta más la cocaína- se congela a -26° para su traslado internacional.
Una vez en su destino, la mercancía debe ser tratada de nuevo para extraer la cocaína de la pulpa de fruta, la cual lógicamente queda inservible y no apta para el consumo, por lo que debe ser desechada. Un complicado proceso que requiere grandes conocimientos químicos para extraer la cocaína del producto en el que viene disuelta.
La operación se completó con actuaciones en Mijas, Málaga y Alicante. En total han sido detenidos siete sospechosos e intervenidos tres turismos, una furgoneta frigorífica, 5.500 euros en efectivo, varios pasaportes falsificados de gran calidad, equipos informáticos, teléfonos móviles y abundante documentación.
Esta investigación fue realizada por agentes de la Policía Nacional adscritos a la Brigada Central de Estupefacientes de la Comisaría General de Policía Judicial, la Udyco de la Costa del Sol de la Comisaría de Torremolinos-Benalmádena, y funcionarios de las Unidades Operativas de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria de Andalucía y del País Vasco.
Los detenidos han pasado a disposición de la autoridad judicial competente, quien ha decretado el ingreso en prisión de todos ellos.